El Ego es como el globo de un chicle, si lo inflas demasiado puede estallarte en la cara.

MOntse Barcons

Según dice el diccionario; el ego es la valoración excesiva de uno mismo y en latín significa YO. ¿No habéis notado que en los últimos años el YOISMO, que bien pudiera ser un sinónimo del ego, está mucho más presente en todo lo que nos rodea?. O sino que se lo pregunten a nuestro planeta tierra, que seguramente nos dará muchos argumentos para demostrárnoslo. Uno de ellos lo acabamos de vivir con el Covid-19. Puede ser mi percepción, o que antes no me había percatado, pero creo que desde que tenemos tan presentes las redes sociales en nuestro día a día, el Ego de muchos sobresale en demasiadas publicaciones, en afirmaciones y en actos. También, como no, en la prensa y en algunos noticias sensacionalistas. Pareciera que todo vale para ser el primero, el que más seguidores o likes tiene o más visitas recibe en su web.

Para nada hay que confundir el ego con la autoestima. Precisamente un exceso de ego, en muchos casos, quiere decir que la autoestima no está del todo bien equilibrada. La necesidad de sobresalir, de resaltar y de competir a toda costa, especialmente en el área profesional, denota alguna carencia, ya sea de formación y conocimientos del cargo que ocupa, de confianza o de madurez profesional. No hace falta irse muy lejos en el tiempo, la prueba la tenemos en nuestros políticos, o en algunos de ellos, que necesitan inventarse títulos académicos, desprestigiar a sus contrincantes por falta de argumentos o inflar su currículum, al mismo tiempo que llenan de aire su propio ego.

En el mundo profesional en el que yo me muevo desde el 2013, el de la publicidad, el ego está presente en cada movimiento, especialmente en personas que piensan que venderán más o serán los mejores si consiguen muuuchos likes. Si hacen campañas mega impactantes, pero que nada tienen que ver con ellos o con su realidad. La publicidad y la creatividad ayudan mucho a vender, eso está clarísimo, no me dedicaría a esto si no lo pensara, pero una marca no puede venderse como lo que no es. Es ahí el ego el que vuelve a hablar. De nada sirve hacer una gran campaña, o un gran logo o trabajar muy bien el branding en las redes sociales si detrás no hay un equipo preparado y bien formado que responda como buenos profesionales. En estos casos, que los hay, el cliente no perdona pues se sentirá engañado y no tardará en hacer constar su malestar. Está comprobado que los usuarios son más propensos a hacer críticas negativas que positivas.

Últimamente está muy de moda la marca personal. Creo que es muy importante, sobre todo en estos tiempos que corren, que una empresa pueda identificar fácilmente las fortalezas de un candidato. Habilidades, aptitudes y actitudes que le diferenciarán de sus contrincantes, pero sigo pensando que ante todo hay que ser honesto, intentar ser humilde y transparente. Veo muy a menudo en las redes expertos, en muchos casos de pacotilla que abundan mucho en campañas publicitarias en Youtube, que se atreven a aconsejarte, orientarte y hacerte charlas o seminarios online y en cuanto los oyes hablar dos minutos ves que el orador es su propio ego. Podríamos denominarlo como un “vende humo”, que a los pocos meses es experto en otro tema o en otra área.

Es bueno escuchar las experiencias de otras personas, eso nos puede ayudar en la nuestra, pero de ahí a llamarse experto…Ya lo decía Sócrates; “Sólo se que no se nada”. Y al final, muchos llegamos a esta conclusión. Nunca se sabe lo suficiente y la vida es un continuo aprendizaje, pobre de aquel que se crea experto o mejor que los demás, pues el “zasca en toda la boca” le llegará tarde o temprano.

No se puede subestimar a los usuarios y clientes, la mayoría saben lo que quieren y cómo lo quieren, intentar embaucarlos con adornos, publicidades engañosas o falsas apariencias será contraproducente.

Me gustaría pensar que el exceso de vanidad y postureo tampoco vende, pues las más importantes influencers lo son por algún merito propio, o eso quisiera pensar, que son algo más que un cuerpo o un rostro bonito con millones de seguidores. Soy fan total de Celestre Barber y me encanta como parodia el postureo de algunas famosas, riéndose de sí misma. Está claro que el ego y la vanidad no lo es todo y el ingenio con un toque de risa es mucho más saludable. O por lo menos divertido, ¿no te parece?

Montse Barcons